¿Donde me has visto que tan bien me has igualado...?" |
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Mi alma derrama el dolor que siento No supe entender lo débil que soy No soporté, tampoco hoy, el canto del gallo Mírame Señor, otro Lunes apreto las cuerdas de tus manos y alrededor de mi cintura amarro la soga de mi vergüenza Me visto de sangre y mi hombro se presta a pedirte perdón. Arrodillo con San Pedro mi desfigurada conciencia, por no seguirte como debiera..., por no gloriarte como quisiera..., y aún sabiéndome un traidor, me atrevo a llamarte y sin que me dejes suplicarte me inunda tu mirada ...y me sé amado de nuevo. |