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Tiempo que resta para el Lunes Santo, día en el que sale nuestro paso a la calle.

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NOTAS HISTÓRICAS (ALBERTO JOSÉ FDEZ GARCÍA)

NOTAS HISTÓRICAS DE LA SEMANA SANTA EN SANTA CRUZ DE LA PALMA, LUNES SANTO

Al ser trasladado al domingo de Ramos los cultos que se hacían al Señor del Huerto en este Día, transcurrieron muchos años sin que saliera procesión de Semana Santa en nuestra ciudad. La presencia del paso de la Negación de San Pedro los Lunes Santos en las calles de Santa Cruz de La Palma es costumbre muy reciente (año 1957), ya que antiguamente lo hacia al día siguiente, pero la tradición de esta procesión fue alterada por haber adquirido nuevo paso que es el que actualmente sale el Martes, según se explicara más adelante.


             El origen del paso de la Negación de San Pedro nos lo da el Inventario de fecha de 16 de Junio de 1795, efectuado ante Notario Público don Nicolás Cayetano de Brito, nombrándose una imagen de vestir de Nuestro Señor con el que se hace la procesión del Martes Santo, fue igualmente “una imagen de San Pedro llorando”. Sin embargo, su antigüedad data de muchísimo años antes puesto que en las cuentas que presenta el Presbítero don Pablo Barros de Sá, en 30 de junio de 1738, se justifica cierta cantidad para la diadema del Apóstol.


             En la reunión celebrada en el coro de la Iglesia Matriz del Salvador el 22 de diciembre de 1818 se congregaron los Hermanos de la Cofradía de San Pedro en virtud de citación efectuada por el Vicario don Felipe Benicio Rodríguez Lorenzo, y  entre otras cuestiones se trató de la colocación en la capilla de Santa Ana de las imágenes de referencia, según antes se había pensado. Como se hacía preciso comunicarlo al Patrono de dicha capilla, se comisionó a Don Manuel Díaz Hernández y don Cristóbal Fierro y Sotomayor para que tratasen con el mismo, don José María de Varcárcel y Herrera Leyva, la forma en que ha de verificarse, obligándose la Junta a recibirle por Hermano de la Confraternidad en reconocimiento al permiso que concede, y hacerle un oficio solemne cuando fallezca él o sus legítimos sucesores en el Patronato.


             En la misma reunión se acuerda, como hemos dicho al tratar de Nuestro Señor del Huerto, la venta de una túnica de terciopelo violado bordado en oro perteneciente a San Pedro, la que desde años no se le ponía por ser igual a la del Señor. La Junta acordó que el importe de dicha venta y lo que dejó para la colocación de estas Santas imágenes el Beneficiado don Pedro Moreno de los Reyes, se came el techo de la capilla que ha de ser para las mismas igual que la del Carmen que se estaba arreglando por aquella época, comisionándose para las obras a don Cristóbal Fierro y Sotomayor.


             Pocos años más tarde se decide el arreglo del paso de este día, por lo que se encargan al artista orotavense Fernando Estévez de Sacramente (1788-1854) la confección de las caras y manos para el Señor y el Apóstol. Por carta que dirige el artista desde la Orotava en fecha 28 de diciembre de 1821 al señor don Francisco de Lugo Viña, sabemos que el referido escultor acepta el encargo que se le hace de tallar la cabeza y manos de San Pedro, lo que nos hace suponer que es obra ejecuta en este año. Para los gastos de la cabeza del Apóstol, don José Massieu Rodríguez dio once onzas, pero al no invertirse en este trabajo, años después, con otras limosnas que se obtuvieron, se hizo por el orfebre don Narciso de Silva y Arturo sobre los años de 1829 y 1830, la vara del estandarte de la Cofradía. Efectuadas  las cabezas y manos mencionadas, fueron aplicadas a las antiguas esculturas que se tenían en la parroquia.


             De esta forma vemos en la actualidad el maravilloso paso de la Negación de San Pedro, con las imágenes del Redentor, llamado popularmente Señor del Perdón, y del Apóstol. Ambas obras son de perfecta factura, y primeras muestras del arte de Estévez que llegaron a la Palma. El autor captó en la maravillosa faz del Cristo todo el perdón de un Dios para la flaqueza humana, en este caso representada en la figura del Pescador de Galilea, a quién aquel logró darle la más viva expresión de arrepentimiento. Es grupo inigualado y se puede titular de obra cumbre del artista. Es anécdota curiosa que a través de los años se transmitido, que estando Estévez en su taller contemplando su obra y dando los últimos toques de gubia al Cristo, se sintió desfallecer, y una vez recobrado de su indisposición  manifestó que había oído una vez en su interior que le había dicho: “¿Dónde me has visto que tan bien me has igualado...?”.


             El gallo que completa este conjunto es obra del escultor palmero Aurelio Carmona y López (1826-1901).
La magnifica túnica que luce en este día Nuestro Señor del Perdón, fue donación de la noble y piadosa dama, siempre desprendida en cuanto a sus dádivas a la iglesia, doña María Massieu y Monteverde, también fundadora de la ermita de Nuestro Señor de la Caída en esta ciudad.


             En reunión de la Cofradía del Apóstol de 10 de enero de 1753, se específica tratándose de esta Señora: “en dádiva que hizo de la Túnica tan costosa que hizo para el Sr. Martes Santo de más de la que había traído del mismo coste para el mismo fin y llevaron los ingleses..”


             Los cultos, de este día corrían a cargo de una numerosa confraternidad de sacerdotes-Cofradía de San Pedro- que tuvo en principio el 1 de noviembre de 1661 cuando los Beneficiados y Clérigos ordenantes “in sacris” presentaron escrito al Vicario interesado en la fundación de esta Cofradía, siendo el que con más fervor solicitó tal creación el Presbítero don Luis Rodríguez Piñero, saliendo elegido como Cofrade Mayor el Licenciado Don Juan Pinto de Guísla (1631-16959). La confraternidad celebraba con toda ostentación dichos cultos.


             Disuelta la Cofradía en 1866 por sólo existir en ella siete Presbíteros, las insignias eran llevadas por los mozos de coro revestidos de alba y bonete, con cíngulos que tenían alegorías alusivas al paso, y en la actualidad son transportadas por monaguillos. Extinguida la misma los gastos corrieron a cargo de la fabrica parroquial.


             El estandarte de terciopelo morado bordado en oro que acompaña en la procesión fue donado por Don Cayetano de Abreu y Crespo, natural de Puntallana, y el motete que se canta a la imagen es obra del ya nombrado beneficiado Don Manuel Díaz Hernández.


             En la parroquia del Salvador se venera estas imágenes en la capilla de Santa Ana que había sido fundada , para su entrenamiento, por el ilustre marino que luchó en la celebre batalla de Lepanto al mando de uno de sus galeones, don Francisco Díaz Pimienta y su esposa doña Beatriz Rodríguez de Acosta. Le había comprado al Procurador de Causas don Andrés de Armas y su mujer doña Inés de Llanes, en escritura pública de 8 de enero de 1601, , ante el escribano público Bartolomé Morel. Dicho paso fue colocado en esta capilla en 1818, y con anterioridad había pasado la Santa Ana a la ermita de San José de esta Ciudad, antes de 1795, y de aquí a la Parroquia de San Francisco con motivo de la reforma que hicieron en este templo desde el 7 de marzo de 1957 al 19 de mayo de 1958. En la actualidad solo queda en honor de esta Santa Ana en su capilla de la Parroquia Matriz de El Salvador, un lienzo que remata el altar, retablo que fue costeado con la Manda Pía de Don Cristóbal Pérez Volcán.


             Es de destacar que desde 1957, cuando esta procesión comenzó a salir en este día, acompañaba al paso del Perdón la imagen de la Dolorosa que se venera en el Calvario de esta nombrada Parroquia.