SEMANA SANTA EN SANTA CRUZ DE LA PALMA (II)

 

Considerada como una de las más bellas, suntuosas y elegantes de cuantas se celebran en el Archipiélago Canario, la Semana Santa de Santa Cruz de La Palma, hecho sociocultural de primer orden, es de las únicas que guardan escrupulosamente la sucesión cronológica de acontecimientos de la Pasión y Muerte de Cristo según las Sagradas Escrituras.

Hermosas procesiones desfilan majestuosas por las empedradas y estrechas calles de la capital palmera; entre olor a cera de vela  e incienso; entre el estruendo de tambores y sonido de cadenas de capuchinos; entre el silencio sepulcral de propios y ajenos, de un pueblo orgulloso que admira boquiabierto un importantísimo legado cultural; entre cofradías que cuidan hasta el más mínimo detalle y que mecen sobre los hombros unos bellos tronos exquisitamente adornados; entre elegantes damas de negro con mantilla y peineta que portan valiosos rosarios, entre ciriales, cruces, estandartes y el tañido triste de las campanas… así transcurren los días desde el Viernes de Dolores hasta el Viernes Santo de cada año.

La tradición en su estado puro se impone y marca el devenir de una ciudad que ha sabido guardar lo suyo de una generación a otra como si de un preciado tesoro se tratase.

La imaginería que celosamente se custodia en los suntuosos templos y valiosas iglesias de esta ciudad es única. Célebres artistas como  Estévez del Sacramento, Abascal Fuentes, Marcelo y Aurelio Carmona, Benito de Hita y Castillo, Falcón San José  y un largo etcétera, nos han dejado sus obras para  honrar la cultura de una ciudad y provocar el deleite de sus gentes

Para quien contemple el panorama artístico que ofrece Canarias, constituye una inesperada sorpresa encontrar a miles de kilómetros de Europa, este cuantioso legado de arte llegado de Flandes a lo largo de los siglos XVI y XVII, no usual en otras regiones españolas.

Lo mismo cabe decir del espléndido legado andaluz y americano, derivado de las relaciones comerciales con Sevilla y las Indias. Recordemos que el puerto de Santa Cruz de La Palma fue el más importante durante el imperio de Carlos V tras Amberes y dicha capital andaluza.

Fruto de estas relaciones, llegaron a nuestra ciudad tallas como la magnífica  imagen de “Ntra.Sra.de La Piedad”. Otro valiosísimo ejemplo es el “Calvario del Amparo” del Real Santuario de Ntra Sra de Las Nieves considerado el más relevante de su estilo en España. También la venerada y sobrecogedora imagen del “Cristo de la Piedra Fría”, talla más antigua de Canarias de la denominada advocación del  “Señor de la Humildad y la Paciencia” (s.XVI); y así un largo etcétera.

Los portadores o cargadores tienen su origen en el s.XVII y no eran, como ocurría hasta hace apenas veinte años, hermanos cofrades. Al contrario, entonces sí que recibían remuneración por su trabajo, que era menospreciado por considerarlo como mera fuerza bruta. Su importancia se revalorizó con los años y han llegado a constituirse como auténticas cofradías de carácter penitencial.

Una de ellas, por ejemplo, la de “Cristo Preso y Las Lágrimas de San Pedro”, es la única en España que es simultáneamente: masa coral, costaleros, cofradía propia y banda de música. Nuestro homenaje a todas ellas.

Las piezas musicales son muy importantes. Las marchas procesionales se interpretarán de acuerdo con el día santo en el que se esté y de la procesión de la que se trate. Estas composiciones tienen nombres como: “Amor Eterno” de Alejandro Henríquez, o “Santos Lugares” de Ricardo Dorado…Muchos las tarareamos de memoria. Los recuerdos acuden a raudales y causan emoción.

Se producen muchos reencuentros en estas fechas y se rememoran y se reviven unas celebraciones añejas y unas manifestaciones espectaculares que constituyen las verdaderas razones para que “casi” todo permanezca igual a pesar del paso de las décadas.

Comentarios y recuerdos como que “Sanjuanito el Alcahuete” perdió la corona aquel año en “el Punto en la Plaza” durante su tradicional carrera, o que si “La Magdalena” no debe estar tan girada hacia la cruz porque no se le ve la bonita cara, o lo hermoso que era el adorno floral del Calvario, confeccionado con  proteas de La Palma, o que la banda de música “San Miguel” cada vez “toca mejor”, o que la banda de cornetas y tambores “Gayfa” parecía traída de Sevilla… agradecimientos por la espectacularidad del paso de la “Magna”o que a la túnica de terciopelo y oro del “Nazareno” (por cierto, la más rica de cuantas existen en las Canarias) necesita ser restaurada, o que si “da gusto” leer el programa del Ayuntamiento, repleto de preciosas fotos y de historias que dan a conocer tantos detalles desconocidos de las tallas, de las cofradías, etc.

Las novedades que el año pasado ha aportado nuestra generación a la majestuosidad de la Semana Santa han sido también muy comentadas: los candelabros de plata repujada regalados por el Cabildo a la Virgen de La Piedad y la creación de su nueva cofradía de capuchinos, el suntuoso trono nuevo del Cristo de La Caída, los agraciados ropajes recién estrenados de los Santos Varones, etc.

Todo esto y mucho más, para que el resultado haya sido así de fascinante. Falta, tal vez, como broche de oro, la incorporación de un Cristo Resucitado que desfile el Domingo Grande.

Preciosas “Vírgenes”, elegantes y sobrecogedores “Cristos” desfilan por nuestras calles y por nuestras vidas marcando profundamente el caminar de un pueblo  que lucha por conservar sus magníficas  tradiciones cueste lo que cueste, por mostrar a los “de fuera” lo mejor de nuestra cultura heredada con orgullo de nuestros padres…

JOSÉ GUILLERMO RODRÍGUEZ ESCUDERO